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"Unicamente
si aprendemos a ver el valor de la naturaleza
EN
SÍ MISMA, la naturaleza permitirá que los humanos vivamos mucho
tiempo más. Debemos aprender a querer
y cuidar la naturaleza, sí queremos impedir destruirnos a nosotros
mismos. Por eso nuestra acción más importante
es proteger la naturaleza ". Doctor Richard von Weizsacker,
escritor y filósofo, presidente de Alemania Occidental en 1988.
Esto debería
tenerse siempre en cuenta en temas como educación, uso
del suelo, colonización, urbanización, desmonte, agricultura,
ganadería, subsidios, parquización, arbolado, forestación;
diseño y construcción de edificios, rutas, trenes, obras hidroeléctricas,
parques industriales, clubes de campo, minería, pesca comercial,
volcado de residuos, introducción de especies, y muchos otros.
Pero muy pocos se dan cuenta de esto, ¿cómo hacer que entre
en la cultura general y se exprese en acciones? Una manera
es teniendo naturaleza en la vida diaria; esto hace posible
conocer, apreciar y entender la naturaleza (no se puede querer
lo que no se conoce), acostumbrarse a vivir con plantas y animales
silvestres, aprender a QUERERLOS con afecto, como se
aceptan el roble, el canario, el paraíso (árbol), el carassius,
los pinos, el perro, el gato, la rosa, el jazmín y el malvón,
el helecho serrucho, el caballo, el "lazo de amor", la "alegría
del hogar", etc. -todas estas especies son de otros
continentes-
y no están en peligro de extinción.
La mayoría
de la gente siente en la naturaleza misterio, majestad, encanto,
aunque sean personas prácticas y materialistas. No es unicamente
valores estéticos, deportivos y relacionados con la salud y
los recursos naturales percibidos en la naturaleza, todos muy
valiosos, sino una experiencia espiritual imprescindible
para todo ser humano.
Lo que propongo
ya se hace en muchos lugares, es atrayente, hermoso,
da los resultados deseados,
y
ES NECESARIO. Hay que encontrar soluciones,
no objeciones. Decir "es imposible" no cuesta nada,
pero
no sirve para nada.
Naturaleza
en la Vida Diaria : árboles autóctonos en veredas; plantas
nativas en plazas, macetas, balcones, terrazas, jardines, parques,
bordes de rutas y de vías de tren, trepadoras
en paredes y pérgolas. En todos estos lugares, la mayor
diversidad posible de especies de plantas y de
animales originarias de la REGIÓN en que están, NO
sólo las que en el momento se consideran lindas.
Y muchos tipos de animales (pájaros, ranas, mariposas) incluyendo
los no del todo inofensivos (arañas y avispas, etc.,
que impiden que haya demasiados insectos, porque se los comen),
hay que aprender a convivir con precauciones. Cuidar
que sea posible una vida normal para plantas y animales silvestres
(no abusar de insecticidas ni herbicidas,
¡no
tener superficies excesivas de césped corto!, no carpir
la tierra, etc.). No son suficientes los canteros, jardines
y parques que hay; es necesario defenderlos y hacer MÁS,
y hacer franjas con plantas en las veredas y al frente de todos
los edificios que se hagan; aunque sean de 1 m de ancho mejoran
el aspecto y el
clima. Debe haber tierra con plantas al borde de patios y
estacionamientos al aire libre, especialmente en escuelas;
sí el patio ya se hizo, sacar el pavimento en los bordes (casi
no se usan) y poner plantas. Esto da satisfacción y placer,
es UNA NECESIDAD VITAL sobre la que no hay suficiente
conciencia.
Se deben
tomar medidas para que en estanques, fuentes, canales, zanjas,
reservorios, arroyos, ríos y lagos y sus orillas,
vivan y se reproduzcan las especies originarias de
la región de peces, ranas, sapos, caracoles, camarones,
cangrejos, etc., plantas y aves acuáticas (NO carpas, carassius,
ninfeas híbridas, Vallisnerias, gansos ni truchas, todas estas
especies son de otros continentes).
Y para poder
vivir bien en un planeta que funcione correctamente, hay que
dejar, en cada región, áreas en un estado lo más
silvestre posible y lo más grandes posible. Toda obra
humana debe estar EN el paisaje natural (no en
vez de), se debe dejar de exterminarlo completamente
cada vez que se hace algo.
En la urbanización y en toda otra obra se debe incluir el paisaje
natural como parques y jardines.
Todo esto
da alegría y satisfacción porque la naturaleza trae belleza
y placer. Hay que ayudar a todos a ver que estas cosas son agradables
y buenas, y a entender que son IMPRESCINDIBLES,
mostrar sus bondades, para despertar interés en hacerlas.
No cuestan más, ni son más difíciles, que destruir la
naturaleza.
Y se debe
proveer especies nativas de animales y plantas
para estos usos en viveros (ya hay varios de este tipo)
y criaderos controlados por entendidos, que funcionen
como las empresas que ahora proveen especies traídas de otras
regiones, que muchas veces se transforman en plagas (fresno,
morera, ligustrina, armiño, carpa, "rana toro", madreselva,
caña de la India, "paraíso", etc.). En Buenos Aires habría que
plantar seibo, sauce criollo, ombú, y más de treinta otros
árboles y mil otras plantas. Después de hacer esto,
los pájaros y las mariposas vienen por sí mismos.
El tema
despierta cada vez más interés y entusiasmo, hay que impulsarlo,
es imprescindible para el bien de los seres humanos
y no humanos, para la salud física y mental y la felicidad,
para el bien de la naturaleza y el ambiente.
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